Templo Boko + Plaosan + Sewu

El templo Boko:
Este complejo de restos arqueológicos ocupa un espacio de unas 25 hectáreas y está lleno de templos, palacios y fortificaciones que se remontan más de diez siglos atrás.

Las influencias son tanto budistas como hindús, ya que fue un asentamiento clave durante varios siglos. Sin embargo, esa bonita colina fue olvidada hasta que exploradores holandeses redescubrieron las ruinas en el s.XVII.

Además, está muy cerca de Prambanan y tiene unas preciosas vistas sobre Yogyakarta. La visita te llevará unas dos horas, pero puedes invertir el tiempo que quieras, desde acercarte al atardecer y dar un pequeño paseo, hasta recorrer todo el complejo con un guía durante toda la tarde.

El templo Plaosan:
Lo más curioso de este templo es que parece ser mitad budista, mitad hindú. La base parece ser la característica de los templos budistas, mientras que está coronado por formas y estatuas típicamente hinduistas.

No se sabe si se debe a que el inicio y el fin de la construcción son de épocas diferentes o que el matrimonio entre un rey hindú y una princesa budista propició esta mezcla.

Sí se sabe que fue levantado en torno al s.IX y que cosnta de dos templos casi gemelos, ya que la ornamentación es diferente cuando se contemplan de cerca.

El entorno de este templo también es muy bonito, y para muchos, simboliza esa eterna lucha de los amores imposibles o no admitidos por la sociedad que les rodea, como si de un Romeo y Julieta indonesio se tratara.

El templo Sewu:
Dos imponentes edificios coloniales que en su día fueron oficinas de la empresa de ferrocarriles neerlandeses de las indias (desde 1907 hasta 1942) y que ahora se encuentran abandonados pero llenos de leyendas.

Durante la II Guerra Mundial fue utilizado como cuartel general por los japoneses, y tras la finalización de la guerra e independencia de Indonesia, fue escenario de una sangrienta batalla de cinco días entre indonesios y japoneses que todavía se sigue conmemorando cada año.

Es uno de los lugares más famosos de Semarang, su nombre significa "mil puertas" aunque tiene algunas menos. Fantasmas, espíritus, voces de torturados durante la guerra... Las historias son infinitas, tantas como habitaciones tiene Lawang Sewu.